miércoles, 28 de noviembre de 2012

WORLD WAR II



Hola, soy Elena.
El martes pasado fui a The Cabinet War Rooms con mi clase. Es un lugar bajo tierra donde el primer ministro de Inglaterra durante la segunda guerra mundial (Winston Churchill) y su gobierno hablaban de política y también vivían, porque en ese sitio tenían menos riesgo de aviones bombardeándoles.
Al llegar nos mostraron un corto sobre la segunda guerra mundial en el que también nos explicaban para qué era el sitio donde estábamos (The Cabinet War Rooms) y qué es lo que íbamos a ver. La peli estaba muy bien, pero era difícil de ver porque había tres pantallas distintas, una a la derecha, otra a la izquierda y otra delante, y cada una tenía imágenes diferentes. Al acabar muchos de mi clase y yo estábamos mareados. Cuando se nos pasó el mareo, una señora nos repartió unos telefonillos que iban explicando cada habitación cuando pulsabas un botón. Una habitación que me gustó tenía muchos sombreros de la guerra y una televisión en la que gente de esa época hablaba sobre Churchill.  También había un wc antiguo, que por cierto no tiene nada que ver con los de ahora, y si lo abrías estaba todo oxidado aunque estuviese limpio. Era rojo, mucho más pequeño y en la tapa,  que era de madera, ponía ‘Mexico’.

Después de comer hicimos un workshop en el que nos hablaron sobre los posters de propaganda de la guerra. En ellos el gobierno daba consejos a la población y les proponían cosas que podían hacer para ayudar a ganar la guerra. Nos enseñaron qué cualidades tenía que tener un póster y nos dijeron que el gobierno había comprobado que los pósters humorísticos eran los que más gustaban a la gente. Por ejemplo había uno en el que dos señoras tomaban el té mientras se suponía que hablaban entre ellas de dónde estaban las fábricas de aviones y Hitler estaba escuchando pegado a la pared sin que ellas se diesen cuenta. El mensaje era que estés donde estés no debes dar información importante a nadie porque nunca sabes si puede haber algún espía nazi. También nos dieron la oportunidad de crear nuestro propio póster con mensajes beneficiosos para ganar la guerra en esos tiempos.

Al final nuestros profes nos dejaron echar un vistazo al museo de Churchill y vimos hasta un pijama suyo que era como un mono todo completo y de seda.

Ah, se me olvidaba, el otro día cuando recogimos a Íñigo pasamos por el mercadillo de Portobello. Al parecer estaba cerrándose y, como algunos puestos tienen muchas cosas sin vender, dejan algunas cosas tiradas por el suelo. Tuvimos tanta suerte que encontramos la autobiografía de Churchill  sobre la segunda guerra mundial  (segundo volumen, primera edición).

Ayer cinco niños de mi clase y yo fuimos a Burlington Danes, que es un instituto, en el que aparte de dar clases normales de secundaria, aceptan a niños de otras escuelas para que den clases avanzadas de mates. Dimos BIDMAS (B=brackets, I=indices, D=division, M=multiplication, A=addition, S=subtraction). Ese es el orden de las operaciones que son una combinación de varias. Estaba muy fácil.

Por último, el fin de semana quedamos con Michelle y Gareth en Kenwood House, un palacio de la época victoriana en Highgate. Después comimos en un pub también victoriano donde la puerta era de mi tamaño, por lo que concluímos que los adultos victorianos eran de la altura de una niña de 9 años. Terminamos en el museo de RAF, que tenía una parte de la segunda guerra mundial. Allí se  me cayó un colmillo.










martes, 20 de noviembre de 2012

EL TEDDY BEAR PICNIC DEL COLE Y LA VISITA DE AMIRA


Hola,

Estos días hemos estado haciendo muchas cosas así que esta vez os contaré tres.

 El viernes era el día de ‘Children in Need’ y por eso hicimos un picnic en el cole, y el dinero que sacamos se lo daban a los niños que lo necesitaban. Era un ‘Teddy Bears picnic’ y podíamos llevar un peluche, un disfraz, y una libra y 50 peniques. 

Si íbamos muy disfrazados los profes hacían una competición de comba. Elena y yo nos disfrazamos de Pudsey Bears, que es el osito mascota de Children in Need. Los niños que habían traído mantas de  picnic  se sentaban en ellas con sus amigos y los que no habían traído se sentaban en colchonetas. Para el picnic, nosotras hicimos unos pinchos de fruta y también compramos un pastel de manzana.
Miss Gladwin iba de hada y Mr. Fisher iba de tigre. Los profes hicieron una competición de comba.

Este fin de semana Elena y yo invitamos  a amigos de clase a jugar a casa. El domingo vino Amira y me regaló un collar y un anillo. 

Jugamos al Uno y a la Wii, y saltamos en la cama elástica de mi cumpleaños. Nos divertimos muchísimo. 

Por la mañana, como  Íñigo tenía un partido en Ealing, le acompañamos y luego nos fuimos a un parque cerca que se llamaba Pitshanger Park. 

Y el sábado vino un amigo de Elena.



                                                          ANUSKA

lunes, 12 de noviembre de 2012

HALLOWEEN Y BONFIRE


Elena con su "bottom" postizo
Las chicas,
dándome la bienvenida
 disfrazadas a lo loco

He estado una semana fuera y, a la vuelta, parece que hay que dinamizar un poco esto del blog, que se ha quedado parado. Desde aquí os animo a todos a que metáis comentarios, pues a los niños les hace mucha ilusión comprobar que la familia y amigos sigue sus aventuras, y la participación de los demás les motiva a seguir escribiendo cada semana.

Me voy a remontar al cumple de Iñigo. Fue el 26 de octubre y lo celebramos con un pastel de Flakes (su chocolatina preferida) para desayunar: una bomba para empezar el día, pues el pastel era denso y parecía que no llevara más ingrediente que chocolate. Las chicas le habían preparado sus regalitos, así que con tantas emociones Iñigo llegó ese día por primera vez tarde al cole. Allí llevó chocolate y bombones para celebrarlo con sus amigos. Y por la noche salimos a cenar, con una doble celebración, pues comenzaban las vacaciones de Half Term. Cada mes y medio aproximadamente los niños tienen una semana de vacaciones, por lo que estas están más repartidas a lo largo del año que en España, y no se concentran tanto en el verano.

Ese mismo fin de semana Íñigo recibió también la primera invitación de cumple y ¡le tocó madrugar!. Habían quedado para ir al cine a las 9,30h (lo del cine matinal parece habitual aquí). Tras la peli, compraron algo de lunch y fueron a casa de su amigo a jugar. A otro que le tocó madrugar ese fin de semana fue a Iñaki, pero por diferentes motivos.  En el cole pidieron voluntarios para pintar algunas clases, así que después de algunas dudas Iñaki dedicó un sábado a ‘lijar’ y pintar. Aquí el voluntariado está muy desarrollado, así como la implicación de los coles y la sociedad en general en actividades de charity.


Y por fin llegó Halloween. De 5 a 7 de la tarde (noche cerrada aquí: ¡parecían las 11 de la noche!) acompañé a los monstruos a visitar otras casas, lo que nos permitió charlar con algunos vecinos que todavía conocíamos sólo de vista. También estuvimos recorriendo el barrio de un niño del curso de Elena, que nos había invitado. Llegamos a casa tarde, para los estándares británicos, así que nosotros sólo recibimos 2 visitas de Halloween, con lo que nos ha quedado un importante excedente de chuches que teníamos preparadas para la ocasión.


Al día siguiente nos visitó Elena. Llegó a mediodía y salimos a enseñarle el barrio. A las 7 de la tarde estábamos en casa, ya cenados y con un bostezo, y otra vez con la sensación de haber vuelto a casa de madrugada (mientras caminábamos en la oscuridad faltaba el sonido de los grillos).    

En noviembre se celebra el día de Guy Fawkes, así que durante toda la semana hubo celebraciones de fuegos artificiales y barbacoas. Nosotros quedamos la noche del sábado con Olga, una compañera de Iñigo y su familia en Ravenscourt Park donde habían instalado una feria. Allí cenamos, jugamos en varios puestos de la feria, presenciamos los fuegos de Bonfire... ¡y nos quedamos con los pies helados!. La noche terminó en un pub bebiendo chocolate caliente con marshmallows (en español, las nubecitas dulces que suelen ser rosas): es típico en estas fechas, aunque a mí me resultó un poco empalagoso.


Upps, iba a terminar sin comentar el estreno de Íñigo en los Kensington Dragons. Ayer, por fin, fue su primer partido y quedaron empate. Íñigo jugó todo el tiempo. Cuando llegó a casa iba como los niños de los anuncios de detergente: ¡con barro hasta en la frente y el pelo! El problema es que su madre no es como las de los anuncios, así que voy a tener que pedirle que evite las zonas del campo con charcos o barro, y que trate de no deslizarse por el suelo, lo que creo que va un poco en contra de las demandas del entrenador, que le ha pedido más agresividad en las entradas.



 Después del partido celebramos el estreno con un típico Sunday Roast (que todavía no habíamos probado) con los Aidens;) en Portobello House, un pub muy bonito que tenemos cerca. Estaba todo delicioso y con una compañía muy agradable.