martes, 22 de enero de 2013

SNOW!


¡Hello a todos!

Soy Íñigo y siento no haber escrito durante taaaaaaaaaaanto tiempo.


Hoy os  voy a hablar de tres cosas:


Reyes Magos:
Vinieron el 5 de enero cuando estábamos con Xabier y sus padres en un buen restaurante iraní.
Nos dieron menos regalos que Santa, porque ya recibimos mucho en Nochebuena. Nos regalaron libros, dulces y cosas pequeñas de "relleno".  En general me gustaron mucho los regalos.




Nieve:

El viernes estuvo toda la mañana nevando y la nieve cuajó, por lo que hubo un caos en el instituto y colegio. En los cambios de clase todos nos bajábamos al patio y hacíamos guerras de nieve. En el recreo nos dijeron que si llamábamos a nuestros padres podíamos irnos, algo que hice sin dudar.
 En el fin de semana estuvimos disfrutando de la nieve en St. Marks park. Hicimos peleas de nieve, ángeles, snow mans etc., pero acabos sufriendo las consecuencias:
 tragamos mucha nieve y Elena se enfrió un  poco.


Hoy he salido antes porque casi nadie vino a clase debido a que algunos medios de transporte no funcionaban.
Conclusión: Snow mola.






Zorro:
Hace unas semanas tuvimos la visita de un zorro... Mi madre estaba trabajando cuando se llevó la sorpresa de que había un zorro en nuestro jardín. Después nos vio y dio un salto gigante a la valla y se fue.


¡Adios a todos!

Íñigo  :)




 More snow photos!:




















viernes, 4 de enero de 2013

XMAS


Como habréis notado, hace tiempo que no escribimos, y es que en navidades, como hay muchas cosas divertidas que hacer, da pereza meter entradas en el blog. No sé por dónde empezar, así que lo haré cronológicamente.
¿Os acordáis de que Anuska os contó que la última semana de cole yo estaba malita? Pues continué hasta el domingo, pero para Nochebuena estaba recuperada y pudimos celebrarlo con la familia de Aiden. Nos invitaron a su casa a cenar. Su madre es super buena cocinera y toda la comida la había preparado ella. Iñigo se comió todas las gambas.  Y yo me hinché a bombones Ferrero Roché que son mis preferidos. Estuvimos jugando al escondite por toda la casa y molaba un montón,  aunque yo casi siempre perdía, porque la casa tiene tres plantas.

El año pasado cuando vinieron los Reyes me levanté a las 6 de la mañana, así que pensaba que lo mismo iba a pasar esa noche con Papá Noel, pero al final Íñigo me despertó y casi no podía levantarme. Tuve un montón de regalos. El que más me gustó fue la comisaría de policía de Playmobil, aunque los otros también estaban bien: un Twister, unos pantalones vaqueros  azul eléctrico, dos camisetas interiores calentitas, un cepillo de dientes eléctrico, un libro para leer en voz alta, un pijama de los calentitos, unos zapatillas de estar en casa que se parecen a Rudolf, una caja de bromas, pero que era para Anuska y para mí, y un melón y unas castañas (porque le pedí fruta). Estuve todo el día jugando con los juguetes y no me gustó irme a dormir porque no es posible jugar a la vez que duermes.
Esa noche me costó un poco dormir, pero una vez me dormí se pasó rápido y ¡LLEGÓ MI CUMPLE! Esperaba ser despertada por mi familia echándome nata en la cabeza, que era lo que les había pedido, pero eso no pudimos hacerlo hasta la tarde, porque por la mañana no teníamos nata. Mi madre me hizo mi desayuno favorito: torrijas. Y mientras me las comía les pedí si podían darme los regalos, porque no podía esperar más. Iñigo me regaló la camiseta de rayas tan chula que llevo en las fotos. Anus me dió un mini-contenedor de basura (sale en una foto), una obra de teatro protagonizada por Iñigo y Anuska, también muchas tarjetas de  felicitación y dibujos. También me regalaron un juego de Lego, Minotaurus, unas botas muy chulas, un libro de la historia de Londres, una especie de arena para crear tu propia nieve artificial, la cafetería de Playmobil, 36 lápices de colores muy buenos, y otro juego con 50 bromas. Las cinco últimas cosas fui a comprarlas a la tienda de juguetes más GRANDE de Europa. Hamleys, que es la tienda, tenía 6 plantas enormes. Me costó un montón gastarme 60€ en regalos y tardé dos horas en elegirlo, aunque me sobraron 50 peniques.

Teníamos previsto que uno de los regalos fuera ir a Winter Wonderland, que es una especie de parque de atracciones- feria que ponen en Hyde Park en Navidad. Pero tuvimos que esperar al día siguiente, pues Anuska estaba medio malita (ahora ya está bien). El día de Winter Wonderland estaba gélidamente frío + frío x 99999999999999999999999999... A pesar de que me tomé un chocolate que estaba ardiendo que me puso la boca tan caliente que sentí mi lengua tanto, tanto como fuego, que paré de sentirla durante un minuto. Nos subimos a dos sitios que se parecían a una atracción llamada Circus que vi en una feria de Denia. Iñigo y yo fuimos también a unos coches de choque. Éramos unos de los mejores conductores y cada vez que podíamos, que era casi todo el rato, empujábamos a alguien. Duraba un montón, así que nos lo pasamos super bien. Había un bar que estaba montado en un carrusel. Aunque estaba en marcha mientras que la gente comía, nadie se mareaba. También esa tarde Justin nos visitó y no paramos de contarnos cosas en todo el rato.

Un día después quedamos con unas vecinas de España que venían a ver Londres, y les enseñamos: Trafalgar Square, Big Ben, London Eye, Buckingham Palace y Portobello*.
*El momento más memorable del día para mí fue cuando ahí nos tomamos un crepe con medio bote de Nutella y nata.

Tengo una amiga del cole que nos había invitado a Holland Park, y como hace poco tiempo había sido su cumple, le regalamos un libro que cuenta las memorias de una escritora infantil que fue deportada de Alemania porque era judía. No paramos de correr y jugar por el parque y hubo un momento que me lo pasé muy, muy bien, porque había una fuente de deseos y empezamos a sacar las monedas, aunque más tarde la madre de Diana y George nos dijo que en esa fuente hacían caca los patos y nos arrepentimos de lo que habíamos hecho.

Esta Nochevieja fue diferente. Para empezar fuimos a cenar a un restaurante iraní. Había un horno en el que hacían un pan redondo y fino que parecía como una coca enorme muy, muy, muy, muy flaca. Estaba tan lengaprie* que repetimos dos veces. El pollo también me encantó y la mantequilla. Aunque el cordero no me gustó nada, valió la pena comer en ese restaurante. Cuando llegamos a casa faltaban todavía 4 horas para las 12, así que tuvimos que resistir como pudimos para poder tomarnos las uvas (como aquí no toman uvas, no había en el supermercado, así que papá había comprado frutas sustitutas, pero al final encontramos en una tienda india). Cuando llegó la hora y nos las tomábamos, me lié con el tiempo y se me cayeron las uvas de la boca porque tenía más de 8 a la vez.
*palabra inventada que significa ‘apreciado por la lengua’.

En Londres se celebra la New Year’s parade, que es un desfile por el Año Nuevo. Estaba tan lleno de gente que no pudimos ver nada. Así que terminamos entrando en el National Portrait Museum, donde vimos varios retratos de diferentes épocas.
¡Feliz 2013! La verdad es que todavía me suena raro decir 2013, en vez de 2012, y creo que voy a tardar en acostumbrarme.










Elena